El Gran Cañón!! Misión cumplida

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Siempre soñamos con mi hija Victoria conocer esta maravilla de la naturaleza que tardó más de cinco mil millones de años en formarse!
Una expedición que traté de organizar año tras año gracias mis constantes visitas a Las Vegas para los Latin GRAMMY pero los compromisos y el tiempo siempre complicaban el plan.

Finalmente lo logramos esta vez luego de organizar el paseo en coche de un día para el otro, con una parada en el pueblo de Flagstaff para descansar y emprender la subida a la cima desde donde puede contemplarse la impactante vista del cañón a más de 7,500 pies de altura.
La idea era salir de Las Vegas a medio día y recorrer las cinco horas de camino por una carretera pintoresca donde el paisaje desértico se pierde más allá del horizonte.

Dormiríamos en Flagstaff para madrugar al día siguente y en nuestros planes estaba llegar a un lugar cómodo, práctico y económico donde nos sintiéramos atendidas y en casa.
Gracias a las recomendaciones de amigas y colegas expertas en estilo de vida, viajes y aventuras hicimos nuestra reserva en el Hampton Inn & Suites de Flagstaff.

Llegamos cansadas del camino pero maravilladas con el paisaje. Al entrar al hotel nos acogió una cálida chimenea encendida, pues afuera la temperatura marcada 35 grados y la sonrisa de Cierra, quien nos acompañó a nuestra habitación e incluso nos ofreció contactarnos con la mejor pizzería del pueblo para que hiciéramos nuestro pedido y cenar en la comodidad de la suite!

La habitación amplia, luminosa y acogedora contaba con una cama King dispuesta con tendido blanco, deliciosas almohadas y cobijas extra si lo deseábamos. El baño organizado con esenciales de aseo y perfectamente limpio invitaba a darse un baño caliente antes de ir a dormir, pero Victoria prefirió la tina con burbujeante espuma!
Cenamos y pronto nos relajamos ...dormimos profundamente. Madrugamos con una preciosa vista sobre la montaña nevada de Bellmont que adorna el paisaje de Flagstaff y nos preparamos para desayunar en forma y tomar fuerza para la jornada.

El desayuno, incluído dentro del precio de la habitación, fue una agradable sorpresa para Victoria.
Jugos frescos, cereales, panecillos, fruta, omelettes y una estación para preparar waffles crocantes y tostaditos. El comedor estaba decorado con preciosas fotos y esculturas de paisajes del lejano oeste y una imponente carreta original del siglo 19 restaurada a la perfección, como testimonio de la aventura y valentía de tantos pioneros que tras un sueño de oro y riqueza se lanzaron a conquistar el lejano oeste.
Comimos y bebimos a nuestro antojo. Victoria recibió una clase maestra para preparar los mejores waffles por parte de Danielle una de las recepcionistas del hotel!

Nos costó despedirnos de tantas atenciones, rodeadas de comodidad y sencillez. No es preciso el lujo excesivo cuando lo que se busca es el calor de hogar para descansar en calma y reponer fuerzas. Eso es lo que precisamente logramos en el Hampton Inn y nos entusiasma a recomendarlo como el mejor aliado para los viajeros descomplicados pero al mismo tiempo exigentes y prácticos en lo que a comodidad se refiere.

A la salida, luego de una práctica orientación por parte de Danielle en cuanto a la mejor ruta que seguir para llegar a nuestro soñado Cañón del Colorado, recibimos una deliciosa merienda para el camino a seguir. Esta alternativa está dispuesta para quienes no tienen tiempo de sentarse a disfrutar del acogedor desayuno pero no quieren empezar el día con el estómago vacío.

El recorrido desde Flagstaff hasta la entrada del Parque Nacional del Cañón del Colorado toma un par de horas en medio de un camino despejado y maravilloso.
Hicimos el recorrido en calma y nos detuvimos varias veces a tomar fotos o curiosear los puestos de joyería, artesanía o víveres de la comunidad indígena Navajo que habita en los límites del parque.

Nos acompañó una luz diáfana para pintar el escenario con matices de película, en el recorrido nos topamos con alces en manada escondidos bajo los bosques de pinos ponderosa, y aunque mantuvimos los ojos abiertos para ver un puma, cabra montés o coyote, contamos con la compañía silenciosa de un gavilán que al vuelo nos invitaba a explorar su mundo.
 


El primer mirador del Parque se llama Desert View con una torre decorada con motivos indígenas que puede treparse para contemplar la vista casi irreal de estas montañas esculpidas con la paciencia de millones de años.

Allí nos detuvimos para planear el recorrido dentro del parque, escoger los puntos más relevantes para disfrutar de distintas vistas sobre el Cañón y el río Colorado en lo profundo del valle y disfrutar de un día perfecto antes de emprender el camino de regreso.

Súper recomendado el museo de las comunidades indígenas de Tusayan y las ruinas, algunos tramos del "Rim Trail" para escalar o caminar que pueden evaluarse con los mapas que se entregan a la entrada y de acuerdo a la duración de la visita.


Este viaje es una invitación a liberar el espíritu y a encontrar el camino de regreso pues aunque esta vez nos maravillamos con el paisaje quedamos comprometidas a volver para explorar este silencioso y místico rincón del universo.

Gracias a todos los que hicieron posible esta visita de fin de semana inolvidable! Gracias Hampton by Hilton por esta acogedora estadía! Nos sentimos acompañados #wegotogether

Nuestras fotos y rostros de emoción y deleite son los mejores testimonios del paseo!

This is a sponsored conversation written by me on behalf of Hampton by Hilton. The opinions and text are all mine.