Fibra materna

Hoy celebro la vida de quienes me  han dado la vida. Su ejemplo es mi constante inspiración.

Mis abuelas y mi madre han sido el referente de feminidad, ternura y fortaleza que ha moldeado mis pasos.

Pensando en ellas busqué algunas fotos maravillosas de ayer y de hoy para poder presentárselas en esta corta entrada que rinde homenaje a todas las mujeres del mundo en su día...aunque todos los días debamos quererlas y disfrutarlas. La vida es breve y los momentos con ellas nuestra riqueza más grande.

Aquí están:


Mi abuela materna María Francisca Rivas tiene 97 años, un espíritu inquebrantable, una inteligencia y finura que me ha conquistado desde niña. Mi lema ha sido seguir sus pasos, contagiarme de su sabiduría. Aprovechar sus consejos, sus historias y su maravillosa compañía.

En esta foto tomada para un pasaporte en 1940 aparece con mis dos tías Inés y Anita. Me encantan las caritas de las niñas y la expresión de dulzura, seguridad  y elegancia de su rostro de madre orgullosa.

Esta otra foto fue tomada junto a otra de sus hijas mi tía Clemencia en el corredor de la casa en Suesca hace menos de tres meses, esa seguridad y elegancia siguen intactas a pesar del paso del tiempo.


Mi abuela paterna Beatriz Marulanda es una de las mujeres más guapas y elegantes que conozco. Su porte, su belleza son legendarios y siguen intactos a sus 89 años. Es simpática, amorosa y detallista. Me enseñó a ser agradecida, a tener a flor de labios la sonrisa y la palabra perfecta para cautivar y hacer amigos.

En esta preciosa foto tomada frente a su casa de Bogotá en 1946 está rodeada de sus tres hijos mayores, Felipe, mi padre y mis tíos Andrés y Benjamín Rocha. Crecí con el referente de esta imagen como ejemplo de elegancia sin alarde, de clase y estilo que ha moldeado mi imagen.

Aquí estoy de nuevo con ella en una foto tomada en el matrimonio de mi hermano Felipe. Fué la más linda de la fiesta. Ha sabido madurar y "envejecer" con gracia y coquetería, aunque este sea un término que realmente no aplica a una mujer tan maja y sin una sola cirugía.

Y aquí está mi mamá María Francisca de Rocha, la más linda de todas y no porque sea mi madre. A su lado aprendí a gozar la naturaleza, a buscar las cosas simples y maravillosas de cada día, una flor, el viento que sopla, la magia de un atardecer o un amanecer, la sonrisa que puede lograrse de cualquier persona cuando ofreces primero la tuya, la elegancia y la tenacidad para perseverar y triunfar.

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Aquí montada a caballo con ella en 1970 me sentía la princesa de un cuento. No me extraña haber heredado su amor por los animales y el campo. Hemos compartido aventuras y sueños. Sé que son muchas las bendiciones que he recibido de sus enseñanzas y siempre le agradezco su fé en mí y sus alentadores consejos.

Aquí estoy con ella en Madrid y adoro esta foto porque estamos rodeadas de flores, sonrientes y disfrutando la primavera. Somos dos gotas de agua, con la misma sonrisa....cómo me gusta cuando me dicen que me parezco a ella....toda una dama. Mi mamá!

Y aquí estoy yo hace seis años cuando la pequeña Victoria tenía apenas tres meses. Estábamos en Isla Morada durante nuestro primer paseo largo fuera de casa. Era una gordita comelona y juiciosísima!

Esta es nuestra foto más reciente bajo los cerezos de Mamaroneck. Cómo ha crecido mi muchachita!


Cuatro generaciones de mujeres, todas unidas por la misma fibra y el cariño, que no tiene precio.

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