A cuidar la piel más allá de las cremas

Aunque los genes de las personas determinan qué tan bien puede soportar la piel el paso del tiempo, es innegable que factores ambientales juegan un papel importante en el aspecto y la salud de esta.

La piel, que es el órgano más grande del cuerpo y su protector, cambia a medida que se envejece. Este proceso, sin embargo, puede ser más rápido o lento, según el estilo de vida que se lleve: fumar, trasnochar, beber en exceso y ser sedentario se traducen en una piel poco lozana.

Aun así, las personas tratan de hacerles frente a las arrugas, a las manchas y a los cambios de tonalidad solo con productos comerciales y dejando a un lado ciertos cuidados y rutinas básicas que ayudan a mantener la piel sana.

¿Cómo limpiarla?

Hay que hacerlo a diario. Si la piel tiene mucha grasa y se limpia con jabones que resecan, el cuerpo se defenderá produciendo más grasa; esto es contraproducente.

Lo aconsejable es hacerlo suavemente con agua y jabón una sola vez al día; por las noches pueden usarse lociones de acetato de aluminio, que no engrasan ni resecan. Los jabones más recomendados son los de avena; los muy perfumados contienen alcohol, que puede irritar, y los antibacteriales pueden alterar el equilibrio de la piel.

¿Cómo hidratarla?

Las personas con pieles secas deben usar productos que contengan ácido hialurónico, lactato de amonio o urea en concentraciones al 5 y al 8 por ciento. Los demás componentes son excipientes, es decir, sustancias inactivas que se usan para mezclar o disolver principios activos como los mencionados. Si la piel es grasosa lo conveniente es utilizar productos con estos componentes, pero en lociones o geles, no en cremas. Las de tipo normal no requieren, en general, hidratarse; usar productos con contenido graso puede volverlas grasosas.

¿Cómo nutrirla?

Es indispensable hacerlo desde adentro, es decir, con una dieta balanceada todos los días, que incluya proteínas, carbohidratos y dosis generosas de frutas y verduras, que contienen vitaminas; también es necesaria una exposición moderada, y con la debida protección, al sol; el cuerpo la requiere para metabolizar la vitamina D, que ayuda a fortalecer los huesos.

¿Cómo protegerla?

Además de la buena nutrición y la correcta limpieza, es imprescindible defenderla de los rayos UVA. La norma es sencilla: mientras haya luz de día (aun en jornadas sin sol o en los atardeceres) hay que usar protector solar.

Todas las personas (incluso si su tono es oscuro) deben hacerlo.

¿Son frecuentes los efectos adversos de productos para cuidar la piel?

No, porque el contenido de principios activos es bastante bajo. Sin embargo, hay personas cuyas pieles reaccionan con frecuencia a distintos productos. Si ese es el caso, deben consultar con el dermatólogo, quien puede recetar cremas y otros productos que no son comerciales, pero sí dermatológicamente probados.

Entre los efectos adversos comunes están la irritación –por uso de varios productos a la vez– y el acné en personas que, a pesar de tener tendencia a sufrir esta enfermedad, utilizan cremas grasosas.

¿Es malo el maquillaje?

En general no. Hay que evitar el uso de bases gruesas, que pueden tapar los folículos pilosos y causar acné, y los productos demasiado perfumados, que pueden provocar reacciones alérgicas. Para las pieles grasosas se recomienda el uso de polvos compactos.

¿Sirven las mascarillas?

Ninguna mascarilla aporta grandes beneficios a la piel, tienen el mismo efecto de las cremas: no pasan la barrera de la piel. Por el contrario, pueden generar acné y reacciones alérgicas.

¿Es bueno exfoliar?

No. Las células que van muriendo se caen o salen del cuerpo de manera natural e imperceptible. No se requiere exfoliar para sacarlas. Por lo general, cuando se somete la piel a este procedimiento (o a peelings) para manchas y acné, el resultado es adverso.


- El retinol disminuye las arrugas Un estudio del sistema de salud de la Universidad de Michigan (E.U.) concluyó que a largo plazo las lociones que contienen retinol o ácido retinoico (vitamina A) mejoran la apariencia de la piel que resulta arrugada como consecuencia del proceso normal de envejecimiento y por la exposición al sol. De acuerdo con los investigadores, cuyas conclusiones se publicaron en ‘Archives of Dermatology’, en general las irregularidades cutáneas se redujeron de manera significativa con el uso de esta sustancia en las pieles en que las lociones fueron probadas.

Algunos de los ingredientes Los productos antiedad se promocionan a partir de sus ingredientes. La evidencia científica que soporta sus beneficios aún es incompleta.

  • Ácido alfalipoico: reduciría asperezas y arrugas.
  • Antioxidantes: neutralizan los radicales libres que aceleran el envejecimiento, y aumentan el riesgo de cáncer.
  • Coenzima Q10: este antioxidante reduciría arrugas y protegería la piel de los rayos ultravioleta (UVA).
  • Dimetilaminoetanol: neurotransmisor producido en el cerebro; incrementaría tono de cuello, cara y párpados.
  • Genisteína: derivado de la soya y antioxidante; inhibe los daños de los rayos UVA.
  • Té verde: antioxidante y agente antiinflamatorio; podría inhibir los daños causados por los rayos UVA.
  • Factores de crecimiento: sustancias que se producen en el cuerpo y las plantas; repararían heridas y mejorarían daño causado por el sol.
  • Kinetina: factor de crecimiento vegetal y antioxidante que reduciría la textura demasiado lisa de la piel.
  • Péptidos: contribuirían con la producción de colágeno y elastina y otros efectos benéficos sobre la piel.
  • Vitamina A: contiene retinol; reduce el fotodaño e incrementa el colágeno.
  • Vitamina C: preparada para uso tópico serviría para reducir las arrugas y mejorar la textura y el tono de la piel.
  • Vitamina E: sus efectos en el envejecimiento de la piel son desconocidos.